
LA FÁBULA DE LAS ABEJAS
Las abejas enfermas pierden el zumbido, lo dice la tele.
Los cobardes se quedan sin voz,
mudan con petate hacia la sombra.
Ciudad herida de uva por el verano.
Vino en tu boca y en mi hocico.
Viento de parra y mosto.
Fusta de saliva y sílex.
Las abejas agonizantes detestan la miel, lo dice la radio.
Los vulgares aborrecen la voluntad,
vuelan sin disciplina hacia los tugurios.
Ciudad tragaperras al fondo de la barra.
Birria de vida y roncar muy vasto
hasta parir migrañas y chicle.
Coñac solo y en taza.
Las abuejas muertas no estan en ningún sitio.
Eso lo grita el pregonero
que por la calle va cantando mi suerte.
Una tarde de verano hiperactiva y tibia,
esta tarde de ciudad impertinente
cuando asalto por fin
tu cuello.
Las abejas enfermas pierden el zumbido, lo dice la tele.
Los cobardes se quedan sin voz,
mudan con petate hacia la sombra.
Ciudad herida de uva por el verano.
Vino en tu boca y en mi hocico.
Viento de parra y mosto.
Fusta de saliva y sílex.
Las abejas agonizantes detestan la miel, lo dice la radio.
Los vulgares aborrecen la voluntad,
vuelan sin disciplina hacia los tugurios.
Ciudad tragaperras al fondo de la barra.
Birria de vida y roncar muy vasto
hasta parir migrañas y chicle.
Coñac solo y en taza.
Las abuejas muertas no estan en ningún sitio.
Eso lo grita el pregonero
que por la calle va cantando mi suerte.
Una tarde de verano hiperactiva y tibia,
esta tarde de ciudad impertinente
cuando asalto por fin
tu cuello.
JOSÉ IVÁN SUÁREZ